La serpiente es uno de los símbolos más antiguos y poderosos que encontramos en el tarot. Desde el libro de los muertos, donde los reptiles son los primeros en calmar a Ra en la superficie de Nou, hasta las interpretaciones de Carl Jung, la serpiente encarna la fuerza vital que se renueva. Jung la asocia al tronco cerebral, un símbolo del inconsciente, cuya irrupción repentina despierta angustia.

En el tarot de Rider-Waite, la serpiente aparece en:
- El Mago, formando un uroboro, simbolizando el ciclo infinito de creación y destrucción.
- Los Enamorados, la serpiente, enrollada en el árbol, representa la sabiduría de la experiencia, unida al amor y a la pasión vivida con responsabilidad.
- En La Rueda de la Fortuna, la serpiente se mueve junto con la rueda, agregando dinamismo al cambio, pero sin ser solo un impulso externo: es la fuerza del inconsciente, que nos lleva a unir ciclos de vida y transformación.
- En el Mundo, la serpiente es la fuerza vital que sostiene la reencarnación.
Jodorowsky nos invita a no temerle a la serpiente, sino a comprenderla como el símbolo del cambio, de la fuerza vital que, sabiamente integrada, nos conduce al renacimiento y a la plenitud.
La primera vez que la vemos es en El Mago, donde forma un ouroboros en su cinturón, representando el ciclo infinito y el poder creativo, pero también la tentación de usar ese poder de manera manipuladora.

En la carta del Mago, si observamos con detenimiento, la serpiente no solo se enrosca en su cintura, sino que dirige su mirada hacia los cuatro elementos: aire, fuego, agua y tierra. Estos elementos son la base de su magia, una magia que puede emplearse para el bien o para el mal. Además, al situarse en la cintura, la serpiente divide el cuerpo del Mago en dos: la parte superior, desde el ombligo hacia arriba, alberga el corazón, donde residen los sentimientos y las emociones; mientras que la parte inferior, desde el ombligo hacia abajo, abarca lo material, lo sexual y lo tangible. Así, la serpiente nos enseña que el poder del Mago radica en armonizar lo racional, lo emocional y lo material, integrando estas fuerzas para crear conscientemente su realidad.
En Los Enamorados, la serpiente forma una espiral ascendente, simbolizando la sabiduría que surge de la experiencia, pero también la tentación susurrada al oído, indicando que la pasión debe vivirse con sabiduría.

En la carta de los Enamorados, la serpiente no solo es un símbolo de sabiduría ancestral, sino que dirige su mirada hacia el cuello de la mujer, con su lengua bífida, enviándole un mensaje. Ella, sin embargo, desvía la mirada, como si no quisiera escuchar. La serpiente, enroscada en el árbol, nos lleva a los orígenes mismos del desarrollo humano, envolviendo la vida en un ciclo de frutos, tentación y unión. Es así como la carta nos recuerda que la pasión y la elección tienen raíces profundas, ligadas al poder transformador de nuestra propia historia.
La Rueda de la Fortuna, la serpiente representa el caos primordial, la fuerza de Tifón, hijo de la Tierra, que nos recuerda que el poder no está integrado y puede arrastrarnos.

En la Rueda de la Fortuna, la serpiente amarilla, al ondular junto con la rueda, simboliza esas ideas que te persiguen y que quizás no te atreves a materializar. Su lengua afuera, su persecución y la reafirmación de su presencia, no dices que la serpiente quiera asustarnos, sino que despierta en nosotros el miedo natural al cambio. El color amarillo refuerza esa sensación de inquietud mental, de no sentirte seguro, pero también es una señal: si prestas atención a esa serpiente, te estás dando cuenta de que el miedo a fracasar es lo que te impide avanzar. En vez de huir, es momento de integrar esas ideas y darles paso, porque ahí reside la clave de tu crecimiento.
Nota: la serpiente al estar ondulando añade energía para que la rueda no pare de moverse, representa esas ideas obsesivas o miedos que, aunque no vemos con claridad, nos están empujando a dar un giro en nuestra vida. Así que, para mí, es una invitación a no huir, sino a reconocer esos miedos, integrarlos y, desde ahí, dejar que la rueda gire con más libertad.
Sin embargo, al final, en El Mundo, la serpiente cierra el ciclo como un ouroboros que nos envuelve, protegiéndonos, porque hemos integrado ese poder y el cambio.

En El Mundo la serpiente se persigue a sí misma, cerrando el ciclo de manera continua. A diferencia del mago, aquí la serpiente no corta ni divide, sino que crea un ciclo infinito de inicio y fin. Es un símbolo del renacer, del crecimiento constante.
A diferencia de Los Enamorados, aparece pero no trae un mensaje, no es tentación. Es el flujo de la vida, las arterias, el corazón que late, que hace posible la existencia. En el Mundo, la serpiente es la fuerza vital que sostiene la reencarnación.
A diferencia de La Rueda de la Fortuna, que impulsa un movimiento externo, aquí la serpiente nos recuerda que todo es parte de un ciclo eterno: cada fin es un comienzo, y cada comienzo, un retorno a la plenitud.
El tarot no nos pide huir de la serpiente, sino a escucharla, aprender de ella y usar su sabiduría.
Conclusión
El valor más importante de la serpiente como símbolo es su capacidad de regeneración, de cambiar de piel y transformarse. Además, la serpiente nos invita a ver las cosas desde otro punto de vista: puede arrastrarse y observar desde abajo hacia arriba, trepar árboles y mirar desde arriba hacia abajo, o, siendo anfibia, contemplar las profundidades del océano o de los lagos. Por otro lado, la serpiente posee el don de matar o dar vida, ya que su veneno puede ser un arma o una medicina. Su lengua, bifida, es un símbolo claro del poder de la palabra, capaz de construir o destruir. Aunque la serpiente tenga mala prensa, pues ha sido utilizada como el instrumento que tentó a Eva e hizo flaquear a Adán para salir del paraíso, no es más que el símbolo de la necesidad de la unión entre un hombre y una mujer, de la pasión, para no solo construir el amor, sino para crear vida y reproducirse. La serpiente, en este sentido, es el instrumento que une el cuerpo del hombre y de la mujer, fecundando el óvulo. Y, a su vez, como unión de los dos cuerpos, en el árbol de la vida, da frutos y construye nuestra civilización.
La serpiente aparece en el tarot de Rider Waite Smith cargada de significado. En una lectura puede anunciar un despertar interno, la llegada de un mensaje del inconsciente. No es un símbolo de maldad, sino de poder, y ese poder implica responsabilidad.

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