A lo largo de la historia, la visión del amor se ha transformado, y el Tarot no escapa a esa evolución. Alejandro Jodorowsky, en su libro de La Vía del Tarot, nos recuerda que este Arcano habla de la individualidad, es El Enamorado, no Los Enamorados o Los Amantes.

Aunque vemos cuatro personajes —tres físicos y uno espiritual, Cupido—, podríamos caer en la confusión de no identificar ¿Quién es el Enamorado?

Jodorowsky ve aquí una elección interna: el joven entre dos opciones, tal vez el poder de la tradición y el deseo de romper esquemas; en definitiva en este Arcano la individualidad se impone.

Recordemos que en una visión más antigua del Tarot, en la Versión de Visconti Sforza, Cupido aparece con los ojos vendados,  como un claro recordatorio de que el amor es ciego. Si observamos la imagen veremos que en ella el joven, con su mirada, desea conscientemente ser atravesado por esa flecha del deseo.

Por otro lado, Rachel Pollack, al estudiar el Tarot de Rider-Waite, nos lleva a una comprensión más moderna. Ella describe al Enamorado como la búsqueda de relaciones plenas, pero subraya que la carta, en Marsella, era una elección entre caminos e individual. En el Rider, el plural “Los Enamorados” o “Los Amantes” una escena más ajustada a nuestro tiempo: un hombre y una mujer desnudos son bendecidos por el arcángel Rafael, quien, para mí, simboliza esa lucha por encontrar el amor verdadero, ese que no responde a as normas clásicas y convencionalismos religiosos. Así, esta pareja es bendecida, ellos sin pudor, buscan el amor claro, real y autentico, el amor que crece con el tiempo y se construye desde la verdad.

Así, vemos que el Tarot no es solo un conjunto de imágenes fijas, sino un espejo del cambio en la concepción del amor. En el Tarot de Marsella, es una elección, una bifurcación entre opciones. En el Rider, el amor se abre paso como una bendición, un acto consciente, guiado por Eros, el dios del amor. Es un viaje, tanto interno como externo, que nos habla de la libertad de elegir, del poder del amor como guía y del crecimiento que surge de esa elección.

La Evolución de lo singular

Quiero destacar también la evolución del carácter individualista del amor en el Tarot. Como hemos venido comentando, este Triunfo se llamaba originalmente “El Enamorado” o “Amor”, y en algunos de los primeros mazos, como el Tarot de Visconti, la escena parece representar el matrimonio entre Bianca Maria Visconti y Francesco Sforza, un evento político muy importante en Milán en el siglo XV. El significado principal de esta carta era, por tanto, la unión conyugal y la fidelidad.

Más adelante, en el Tarot de Marsella, el Arcano aparece como “El Enamorado”, representando a un individuo que toma la decisión de crear un vínculo, quizás reflejando un poder más masculino, dado que el personaje central es un hombre. Con el tiempo, esta imagen se transformó en “Los Enamorados”, un arcano plural, donde el amor ya es una cuestión de dos.

Arcano VI El Enamorado. Marsella.Arcano VI Los Amantes o los Enamorados
Amor idealizado y matrimonio bendecido. En la iconografía aparecen elementos muy claros:
Una pareja unida o tomándose de las manos.
Cupido o un ángel sobre ellos, señalando que el amor tiene una dimensión divina. Un evento románticos que limpia la imagen de un matrimonio concertado.
En las primeras versiones del Tarot de Marsella, Cupido está representado con los ojos vendados, sugiere que el amor es ciego, guiado por fuerzas que no siempre controlamos. Más tarde, en las versiones más recientes, Cupido tiene los ojos abiertos, lo que indica conciencia y una visión clara de las consecuencias de nuestras elecciones románticas.A. Rider tiene un enfoque decididamente diferente para su carta de Los Amantes, rica en elementos cristianos, astrológicos y cabalísticos, representa a Adán y Eva en el Jardín del Edén, simbolizando los orígenes del amor humano.
Adán, colocado frente al Árbol de la Vida, está rodeado de frutas en llamas, mientras que Eva está de pie cerca del Árbol del Conocimiento, con una serpiente y manzanas a su lado. Esta escena ilustra el amor en su forma más inocente y espiritual, antes de que el deseo material lo corrompa.

Una nota importante es la ceguera de Cupido que data de 1545, muestra a un Cupido con los ojos vendados, una poderosa metáfora del amor que no ve defectos, que ama sin juzgar. Cupido a menudo se representa como un niño o un joven, destacando la inocencia y la ligereza del amor

Diferencias

💡 Visconti  (siglos XV) → Matrimonio y relación idealizada. Influencia aristocrática. Amor concertado. 

💡 Marsella (siglos XVII-XVIII) → Elección, tentación, decisión amorosa.

💡 Rider-Waite-Smith (1909) → Unión espiritual y amor consciente.

Conclusión

Así como las sociedades han evolucionado con el transcurso del tiempo, el Tarot también lo ha hecho, recordemos que es un reflejo de nuestra cultura. Al observar el Triunfo “Amore” del Tarot de Visconti, observamos claramente el paradigma de un amor idealizado por los convencionalismos de la época, influido por un poder divino o sobrenatural y matizado por la idealización de la aristocracia, recordando el celebrado matrimonio de Diana y Carlos, una fantasía, un ideal.

Luego, en el Tarot de Marsella, el amor evoluciona hacia una elección que obedece a los patrones socialmente aceptados, es decir, una decisión condicionada por normas, con un componente a veces inmaduro o infantil, algo que, en ciertos casos, escapa de nuestras manos. 

Finalmente, la concepción moderna, en el Tarot de Rider-Waite, muestra el amor sin limitaciones. Se incluye un componente importante en la ecuación, la sexualidad, donde la piel, lo físico, cobra importancia. Es un amor pleno, bendecido y reforzado por la protección de una figura espiritual madura, como el arcángel Rafael.”

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